Después de diez meses estableciendo líneas celulares de tres especies oleaginosas, el primer ciclo en nuestro biorreactor propio no solo confirmó la plataforma: la superó. Este documento reúne los datos que lo demuestran y la hoja de ruta para escalarlo en una Fase 2 de doce meses.
La Fase 1 se planteó con un objetivo claro: comprobar si era posible establecer líneas celulares a partir de Ricinus communis, Jatropha curcas y Brassica carinata —tres especies oleaginosas relevantes para materias primas de biocombustibles— y usarlas como plataforma para estudiar y modular su producción de lípidos. Ese objetivo se cumplió: las nueve líneas celulares analizadas produjeron lípidos cuantificables, con perfiles de ácidos grasos propios y distintos a los del material de partida.
Pero el dato que justifica esta propuesta llegó después, en agosto y septiembre, cuando trasladamos Brassica carinata desde el callo estático a la suspensión celular y, por primera vez, a nuestro biorreactor propio. En quince días de cultivo, la biomasa creció el doble que en suspensión celular convencional, y la concentración de lípidos no solo triplicó la del callo de partida: igualó y superó la de la planta original. Es la primera vez en el proyecto que el sistema celular no se acerca al material vegetal de referencia, sino que lo supera.
Comparamos, en condiciones idénticas de línea celular e inóculo, el aumento de biomasa fresca en suspensión celular frente al biorreactor propio de Kanara. Los dos experimentos usan la misma línea (Bca-S12-T1) y arrancan del mismo peso inicial (0,9 g), lo que aísla el efecto del sistema de cultivo.
El KPI acordado compara cada etapa del sistema celular contra el callo establecido (t2), su referencia inmediata anterior, no contra el material vegetal original. Mostramos esa comparación primero — y después el dato que no esperábamos tener que mostrar: incluso frente a la planta madre, el biorreactor ya gana.
Brassica carinata es la primera especie en llegar al biorreactor porque fue la que antes tuvo suspensión celular estable, pero el fenómeno de base —que el cultivo celular no se limita a replicar el perfil lipídico de la planta, sino que lo reorganiza— se observa en las tres especies del piloto.
La semilla no presenta ácidos grasos libres detectables. Los callos sí: hasta 0,231 mg AG/g en peso fresco, con activación de cadenas saturadas minoritarias (C14:0, C15:0, C20:0–C24:0) ausentes en la semilla.
Rco-S13-T11 / T12Los callos mantienen la capacidad de sintetizar ácidos grasos libres y, en el tratamiento T4, casi cuadruplican el % relativo de C18:3 n-3 respecto a la semilla original.
Jcu-S18-T4 / T10El contenido de ácidos grasos libres aumenta de 0,295 a 0,394 mg AG/g entre plántula y callo — la única especie donde el material de partida ya queda por debajo del cultivo celular en esta métrica.
Bca-S12-T1El resultado de septiembre no es un hallazgo aislado: es la consecuencia de un camino secuencial y documentado, con una decisión de-riesgo en cada etapa antes de invertir esfuerzo en la siguiente.
De once especies candidatas evaluadas (incluyendo Pongamia pinnata, Euphorbia lathyris y otras), tres alcanzan cultivo in vitro completo: Ricinus communis, Jatropha curcas y Brassica carinata. El resto se descarta por fallos de germinación o ausencia de formación de callo — la selección temprana evita invertir en líneas sin viabilidad.
Las nueve líneas celulares analizadas producen lípidos cuantificables. Brassica carinata destaca con la mayor retención relativa frente a su material de partida (hasta el 55% del contenido de la plántula).
La segunda evaluación (t2) confirma la producción lipídica y añade la caracterización completa de ácidos grasos: aparecen compuestos en los callos que no estaban presentes en el material vegetal original.
Se establecen suspensiones de Brassica carinata (líneas Bca2-T1 y Bca1-T7) y, como respaldo, de Ricinus communis y Jatropha curcas. Primer subcultivo el 28/07, con incrementos de biomasa de hasta el 13,3% en el primer paso.
Primer cultivo de células vegetales en el biorreactor propio de Kanara: dos ciclos independientes (15 y 13 días) con biomasa de Brassica carinata procedente directamente de las suspensiones celulares en curso.
Cuarto subcultivo consecutivo (59 días de cultivo continuo) y analíticas finales de biomasa y lípidos: el biorreactor duplica el crecimiento de la suspensión celular y, por primera vez, supera a la planta madre en concentración de lípidos.
El +22,2% de biomasa y el x3,05 de lípidos no son un dato de laboratorio genérico: son la primera validación biológica del biorreactor propio que Kanara diseña desde cero para cultivo celular vegetal de bajo coste. Para Moeve, esto cambia lo que hay encima de la mesa en una Fase 2: no es solo acceso a resultados, es acceso preferente a una tecnología de proceso propia.
Vaso, tapa y sistema de agitación diseñados y fabricados in-house (impresión 3D en polipropileno), pensados específicamente para cultivo celular vegetal — no adaptados de un biorreactor microbiano genérico.
La ruta a producción no pasa por un tanque cada vez más grande, sino por múltiples unidades en paralelo (de 1–5 L de prototipo a arquitecturas de 50–500 L). Esto reduce el riesgo técnico de cada escalón y permite parar, ajustar o multiplicar sin rediseñar el sistema.
El mismo diseño de biorreactor ha cultivado ya Brassica carinata y está pensado para operar igual con Jatropha curcas, Ricinus communis y las especies que se vayan incorporando al pipeline — clave para una Fase 2 que no solo profundiza en las especies trabajadas, sino que también explora nuevas candidatas.
Arquitectura de sensórica y control centralizada en desarrollo (pH y temperatura primero, oxígeno disuelto y densidad celular después), orientada a reducir coste de sensórica por vaso a medida que el sistema se replica.
El coste por litro frente a la producción convencional todavía es una distancia grande, y crece con cada escalón de elicitación que aún no hemos aplicado. Pero el coste por litro no es la única variable que le importa a Moeve: usando las mismas cifras de agua y espacio del modelo compartido en mayo, así queda el balance de recursos frente al cultivo convencional — hoy y en el escenario de elicitación alta (10% lípidos).
La Fase 2 no parte de cero: parte de un protocolo validado (suspensión → biorreactor propio) en una especie, con una hoja de ruta clara para estandarizarlo en Jatropha curcas y Ricinus communis, escalar el biorreactor en paralelo, y —en paralelo— seguir explorando especies prometedoras que amplíen el pipeline más allá de las tres ya trabajadas (partiendo de candidatas ya identificadas en Fase 1, como Chelidonium majus o Sinapis alba).
La Fase 1 ha validado la biología y ha puesto en marcha la tecnología propia que la escala. Cada mes que pasa sin decisión es un mes en el que el protocolo de Brassica carinata no se replica en Jatropha curcas ni en Ricinus communis, y en el que el biorreactor no se multiplica en paralelo. Proponemos fijar una reunión de decisión para acordar el arranque de la Fase 2 en las próximas semanas.